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ANÁLISIS DLC: DUMOULIN HACE LO QUE SABE

El triunfo del holandés Tom Dumoulin en la centenaria edición del Giro 2.017 es merecido. Escrito ya está. Dumoulin ha conseguido batir a dos corredores como Quintana y Nibali, ganadores en otras oportunidades del Tour, de la Vuelta o del propio Giro de Italia. Ciclistas estos dos que partían en teoría con más posibilidades de triunfo final que él en la mayoría de los pronósticos previos a la salida de la Corsa Rosa. Nibali y Quintana no son ningunos don nadie en esto de las rondas por etapas de tres semanas. Sirva esto para enmarcar, en un contexto histórico, el alcance de la victoria del corredor de Sunweb. Tras la victoria en el Tour de 1.980 de Joop Zoetemelk, Dumoulin es el siguiente corredor de Países Bajos que triunfa en una gran ronda de tres semanas.

No hay que pedir peras al olmo.

Si Tom Dumoulin fuese un olmo, él mismo sabría que no puede dar peras. Dumoulin ha ganado este Giro de Italia limitándose a hacer –muy bien- lo que sabe. Exprimirse en las cronometradas individuales para aventajar a sus rivales en la mayor distancia posible. Regular ante los escaladores, dejándoles ir, pero no terminándose de hundir en los grandes puertos, que los ha habido. Sabiendo hacer aliados de otras formaciones como sucedió en la etapa de Asiago (esto lo aprendió en la etapa de la sierra madrileña de la Vuelta 2.015). En resumen nada nuevo. Nada que no pudiesen esperar sus rivales. Ninguna sorpresa, ningún as bajo manga por parte del holandés. Y con eso le ha bastado para vencer en la centenaria edición del Giro. Y esto es lo que más debe hacer reflexionar a sus rivales. Reflexionar sobre esto es la mejor lección que pueden aprender los Quintana y Nibali si pretenden dar un cambio a los momentos actuales de sus respectivas carreras deportivas. Han sido batidos por un rival en teoría inferior, que se ha limitado simplemente a jugar a lo que sabe, sin alardes. ¿Cómo habrán sido las prestaciones de Nibali y Quintana si han sido así batidos?

Cuando en los momentos previos a la ascensión al Umbrailpass Dumoulin abandonó la ruta para defecar, surgió la duda sobre si el holandés estaba o no enfermo. Nunca ya lo sabremos. Porque sus rivales no fueron capaces, por unas circunstancias o por otras, de tensar la cuerda para que lo pudiésemos comprobar. Ni ese día ni otros. Dumoulin supo gestionar esos momentos en que quedó cortado con una sangre fría, experiencia y saber estar encomiables. Así como Nibali fue perdonado por sus rivales el año pasado y acabó ganando el Giro, este año el beneficiado ha sido Dumoulin.

Vayamos primero con Vincenzo Nibali, el dorsal 1 de la recién acabada edición del Giro de Italia. El ciclista español Jaime Rosón, que corre en el equipo continental profesional Caja Rural Seguros RGA, fue capaz de plantarle tenaz resistencia en el pasado Tour de Croacia. Sólo las bonificaciones en un sprint intermedio durante la última etapa le dieron la victoria. Estamos diciendo que, durante lo que llevamos de temporada, el Tiburón de Messina no  ha dado un rendimiento acorde a su nombre. Nibali ha conseguido estar en primera línea de batalla en este Giro, pero no ha podido inclinar la lucha a su favor. Le ha faltado ese punto de rendimiento físico.

Más ha ocupado en las redes sociales el tema de Nairo Quintana. En el colombiano cabe distinguir por un lado su actitud en carrera y por otro su momento de forma deportiva. Quintana ha combinado durante este Giro momentos en los que sólo le valía irse en solitario (Blockhaus) con momentos en los que salía a por Nibali, o, cuando era Quintana el que circulaba por delante, el colombiano miraba y remiraba por detrás a ver si algún ciclista, preferentemente el siciliano, se le acercaba por detrás, con intención subyacente en la mayoría del imaginario ciclista colectivo, de que fuera el italiano el que “le hiciera la carrera”.

Se ha escrito tanto sobre la actitud del colombiano en esta y en otras carreras… Pero es que hay vídeos circulando por redes sociales tan irrefutables… Por ejemplo, un burdo movimiento de codo de Nairo pidiendo relevo con salida de fila incluída para no pasar a dicho relevo… cuando va en ¡¡tercera posición del grupo!! ¿Qué fue antes, la gallina o el huevo? ¿Era Nairo así antes de llegar a Movistar o es en Movistar donde Nairo se ha convertido así? No está muy claro. Porque en este Giro hemos podido observar  estrategias de carrera por parte del equipo Movistar muy ambiciosas, con gran desgaste para sus gregarios, que finalmente no han sido rematadas por el jefe de filas colombiano. ¿Falta de actitud? ¿Falta de fuerzas?

Da la impresión que la afición nos preocupamos más por el triunfo que la propia multinacional Movistar, que parece conformarse con que la marca esté en el candelero, independientemente del resultado deportivo final. Que se hable de Movistar en suma. No parece en los últimos lustros que correr el Giro sea la mejor manera de preparar el Tour. Sin embargo Quintana ha corrido este Giro. A esta fecha no sabemos si era como parte de preparación del Tour u objetivo en sí mismo. En julio nos lo dirán. O puede que utilicen el haber corrido el Giro como una “excusa” de lo que pueda suceder durante el Tour. Resumiendo. Mientras que desde aquí le juzgamos a Movistar con criterios deportivos, parece que la empresa no se mueve con esos mismos criterios. No, por supuesto, los ciclistas de ese equipo, que no nos cabe ninguna duda de que van a ganar.

Nairo Quintana no ha conseguido ganar este Giro de Italia para el que era el principal favorito. Como carrera  en sí misma, poco más se puede decir. Como carrera englobada en el conjunto de una temporada, el juicio deberá ser aplazado por lo menos hasta finales de julio. En definitiva, no sabemos a esta fecha si el punto de forma con el que Nairo ha disputado esta carrera es para juzgarle, o esta carrera es simplemente parte del camino de preparación al próximo Tour.

Como carrera en sí misma, Nairo Quintana no ha dado la talla en este Giro. Aparte de su lamentable actitud en carrera, le han faltado fuerzas para poder desequilibrar el envite a su favor. Desaprovechó las ya comentadas estrategias de equipo. No aprovechó los momentos de flaqueza de Dumoulin en los grandes puertos. No tiró hacia delante con determinación cuando estuvo solo o acompañado de otros rivales pero sin Dumoulin entre ellos, esperó que otros rivales o incluso gregarios suyos le hiciesen la carrera…

O quizás estemos equivocados y ya de Quintana no pudiésemos esperar mucho más. Quintana hace ya un tiempo que no progresa. Parece estancado. Se crearon tantas expectativas sobre sus posibilidades y quizás fue un fallo de la afición. Esperar una evolución a mejor cuando Nairo sencillamente ya hubiese alcanzado el cénit de su rendimiento. Tom Dumoulin, de la misma edad que Nairo (ambos nacieron en 1.990) sí que parece poder progresar. O quizás no. Pero está claro es que ambos ciclistas han eclosionado en momentos diferentes pese a tener la misma edad.

La igualdad de fuerzas, el cansancio, la desconfianza en las propias, los recelos entre los Dumoulin, Quintana y Nibali, propiciaron que otros corredores como Pinot, Zakarin e incluso Pozzovivo se metiesen en carrera en los últimos días. Cuando camino de Asiago todos menos el holandés rodaban en cabeza de carrera, fueron esas mismas causas nombradas anteriormente las que impidieron el entendimiento. No sacaron suficiente ventaja. Dumoulin se mantuvo a la distancia adecuada para rematarlos en la cronometrada de Milán.

Mención especial para Mikel Landa. Siempre nos quedará la duda de qué hubiese pasado sin la caída en el Blockhaus. Su momento de forma le permitió ganar la maglia azzurra de la montaña.

Finalizó la centenaria edición del Giro. Parece que el nivel deportivo ha sido inferior al de los años recientes. Pero su emoción nos ha mantenido enganchados a él.

RAÚL ANSÓ ARROBARREN @ranbarren

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