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Análisis DLC: Froome, el intratable

Parece que hace varias semanas que se dio en Nimes la primera pedalada de esta edición de la Vuelta Ciclista a España, pero lo cierto es que apenas llevamos 9 etapas y hemos vivido jornadas que han dado mucho que hablar. La contrarreloj por escuadras inicial en la ciudad francesa nos dejó el resultado esperado, con un BMC ,que a pesar de llegar a esta Vuelta con el palo que supuso el positivo del asturiano Samuel Sánchez, cumplió los pronósticos y obtuvo la victoria parcial en la crono, con seis segundos menos de tiempo que Quick-Step, colocando al australiano Rohan Dennis con el primer maillot rojo de líder. Respecto a las diferencias con el resto de los favoritos los mas perjudicados al final de esta jornada inaugural fueron Bardet y Aru con mas de 40 segundos de retraso, y Contador y Nibali con mas de medio minuto perdido sobre los vencedores del día. Por su parte Chris Froome y el todopoderoso Sky tan solo se dejaron nueve segundos con BMC siendo el  equipo de entre los llamados a vencer en Madrid que mejor renta obtuvo en la línea de meta de Nimes.

Los abanicos fueron desde el primer momento el principal temor de directores y corredores cuando se conoció el trazado de esta segunda etapa de la Vuelta a España de 2017. El territorio era más que propicio para una escabechina de ciclistas firmada por el dios Eolo. Sin embargo este ultimo apenas compareció a la cita y salvo algún movimiento aislado la etapa se desarrolló por unos cauces cercanos a la normalidad. Una normalidad que hubiera sido una resolución al sprint de la misma, pero que un ambicioso belga de Quick Step, Yves Lampaert ,rompiendo la férrea disciplina del grupo se presentó en solitario en la línea de meta con unos metros de ventaja sobre su compañero, este si velocista, el italiano Matteo Trentin. Además Lampaert durmió aquella noche con la prenda roja que le otorgaba el liderato de la carrera. La única incidencia reseñable para alguno de los ilustres de la Vuelta fue la perdida de trece segundos por parte de Contador, un presagio de lo ocurrido la jornada siguiente en las carreteras andorranas.

El Principado daba la bienvenida una vez más a la Vuelta. Esta vez mas pronto que de costumbre, en la tercera etapa. La jornada sin ser como en ediciones anteriores en el país de los Pirineos, ya era de las de tomarse en serio con el encadenado final de la Rabassa y la Comella, además de un descenso técnico de siete kilómetros hasta la meta. El disciplinado Sky tomó el mando de la carrera a sabiendas de que su jefe de filas, Chris Froome, se encontraba, y se encuentra, en un estado de forma inmejorable. La Rabassa separó el grano de la paja pero fue la Comella de segunda categoría el juez que dictó sentencia entre los favoritos a la victoria. El mayor damnificado del día sin duda Alberto Contador. Inesperadamente el pinteño perdió contacto con el resto de figuras de la Vuelta y se dejaba en meta dos minutos y medio que a priori y salvo milagro, dilapidan sus opciones de victoria en la general final. Otros corredores como Rui Costa, Marc Soler o Warren Barguil también perdieron un tiempo suficiente como para no contar con ellos de ahí en adelante para la clasificación general. La victoria parcial se jugó en el grupo de los favoritos, donde lo intentó un excelente David de la Cruz sin éxito, quedándose a tan solos tres segundos del maillot rojo que iba a pasar como no podía ser de otra manera a la espalda de Chris Froome. El triunfo de etapa fue para el “Tiburón” Nibali que resolvió con maestría en los metros finales. Bardet, Aru o Chaves también llegaron con el grupo de los elegidos.

La carrera entraba en territorio español con la llegada a Tarragona en una jornada en la que los pronósticos apuntaban a un seguro sprint, y así fue. En la volata final el más rápido fue el italiano de Quick Step Matteo Trentin que ya fue segundo en Gruissan y prolonga la racha victoriosa de su equipo que además disputa la general con el catalán David de la Cruz. Juanjo Lobato fue el segundo clasificado. La etapa en si no tuvo mucho mas historia que la clásica fuga, en este caso de cinco corredores que fue abortada en su totalidad a ocho kilómetros de la línea de llegada. Los componentes de la misma fueron Stéphane Rossetto (Cofidis) Diego Rubio (Caja Rural-Seguros RGA), Johan Le Bon (FDJ), Nicholas Schultz (Caja Rural-Seguros RGA) y Juan Felipe Osorio (Manzana-Postobón). Otro dato a reseñar fue la caída del madrileño Dani Moreno (MoviStar) y del italiano de AG2r Pozzovivo, ambos perdieron tiempo en su llegada a Tarragona.

Con la llegada a la localidad castellonense de Alcossebre se daba por inaugurada la sucesión de cuestas de pendientes imposibles con que Javier Guillen y su equipo nos obsequian cada año en la Vuelta Ciclista a España. En esta ocasión fue la Ermita de Santa Lucia la que vería retorcerse a los corredores en sus tramos que rozan el 20% de desnivel. De los 17 fugados inicialmente solo uno iba  a resultar como triunfador en esta quinta etapa de la Vuelta. El elegido fue el kazajo Andrey Lutsenko ante el que no pudo hacer nada el austriaco Haller que fue su ultimo acompañante ya en las empinadas rampas de Santa Lucia. Merecida victoria para el corredor del conjunto Astana. Por detrás se jugaba otra carrera, la de la victoria final en Madrid. Chris Froome interpretó su papel de patrón de la carrera y arrancó a golpe de vatio la maquina dejando por detrás un reguero de cadáveres, con Nibali a 26 segundos y Bardet a 49 por citar a algunos de los damnificados del día. Contador esta vez si estuvo a la altura del británico, junto al colombiano Chaves que ya se perfilaba como el rival mas peligroso para Froome.

Otra cita con la media montaña camino de Sagunto en la sexta etapa de la Vuelta 2017. El protagonista del día en cuanto al trazado fue el Puerto del Garbí, a pesar de estar calificada de segunda categoría, la subida contiene la dureza suficiente para agitar la carrera, y así lo hizo Alberto Contador. El ciclista de Trek-Segafredo en una sucesión de cambios de ritmos dejo fuera de juego a varios líderes de la carrera como Aru, Chaves o Nibali, no obstante después del descenso el grupo se tornó compacto y en la clasificación general no hubo diferencias a reseñar. Dicho esto es de agradecer el esfuerzo del corredor de Pinto por mover la carrera y brindar espectáculo a veces sin darse los frutos que a uno le gustarían. La victoria de etapa surgió de entre los restos de la fuga de la jornada formada por nada menos que 29 ciclistas. El trío integrado por dos polacos Marcynksi (Lotto-Soudal), Poljanski (Bora) y el balear Enric Mas (Quick Step) fue el grupo superviviente de la numerosa escapada y entre ellos se jugaron la victoria. El mas listo fue Marcynski que supo aguantar y rematar a su compatriota y al joven Mas, para obtener la victoria de etapa.

Ningún día se ha podido considerar tranquilo para los ciclistas que componen el pelotón de esta Vuelta Ciclista a España. Sobre el papel el final en Cuenca también iba a ser movido. El espectacular ascenso al Alto del Castillo por las calles de Cuenca situado a pocos kilómetros de la línea de meta iba a decidir el vencedor de la jornada. El descenso del Castillo ponía al joven y prometedor esloveno de UAE Matej Mohoric en cabeza por delante de José Joaquín Rojas, Pawel Poljanski y Thomas De Gendt que poco pudieron hacer por disputarle el triunfo de etapa. En la clasificación general no hubo cambios de ningún tipo y el pelotón entraba en la meta conquense con más de ocho minutos de desventaja sobre el ganador Mohoric.

La noticia de la jornada en el día que se llegaba a Xorret de Catí fue la expulsión del francés Warren Barguil por parte de su propio equipo, el Sunweb. Los motivos no son otros que una supuesta insubordinación y desobediencia cuando en las órdenes de equipo estaba claro que su misión era trabajar para su compañero Wilco Kelderman. Curiosa historia que dejaba la carrera sin un futurible animador en las venideras etapas de alta montaña. El final de esta octava etapa es ya bien conocido desde que en 1998 el añorado Chaba Jiménez puso su nombre en la cima. Otra sucesión de rampas de dos dígitos dentro de poco kilometraje, marca de la casa. 21 corredores formaron parte de la aventura que hizo kilómetros en cabeza de carrera, pero solo tres consiguieron llegar a la parte final con expectativas de victoria, sin duda los más fuertes. Rafal Majka, Julian Alaphilippe y Jan Polanc, corredores bien conocidos se jugaron el triunfo en el descenso del Xorret de Catí donde el francés de Quick Step se llevó el gato al agua en los compases finales, después de varios intentos del polaco Majka sin éxito. Alaphilippe consigue así una victoria de prestigio en su debut en la ronda española. Entre los favoritos un sensacional Alberto Contador puso tierra de por medio llevándose al líder Chris Froome a su rueda. El británico tomó unos metros de ventaja sobre Contador, pero el madrileño consiguió enlazar y llegaron juntos a la meta. Otros 17 segundos al bolsillo de un Froome que mira desde lo alto a sus rivales sin aparentemente inmutarse demasiado.

El último asalto de la primera semana tuvo lugar con la llegada a la Cumbre del Sol. Segunda vez que la Vuelta llega a la ascensión de Benitatxell después de que hace dos años venciera el holandés Tom Dumoulin. Una vez mas la fiesta del chepazo y el zig zag en rampas imposibles, la seña de identidad en los últimos años de la Vuelta a España, espectáculo reducido a quince minutos de subida. Esta vez los protagonistas de los últimos metros no fueron miembros de la escapada. Los hombres que luchan por la general dieron la cara en esta dura cuesta mediterránea. Chris Froome ya no solo manda, sino que domina y cambia el ritmo cuando le viene en gana o cuando le dicta la pantalla. El intento de Esteban Chaves por arrebatarle el triunfo de etapa fue en vano. Froome se hacia con la cuarta etapa en su historia con la Vuelta a España. Contador también aguantó esta vez casi todo el cambio de ritmo del corredor de Nairobi.

La conclusión que se puede sacar de esta primera semana es bastante clara. No es que la Vuelta tenga un favorito, es que tiene un patrón, un jefe. Chris Froome a diferencia del pasado Tour de Francia donde no se le observó la misma suficiencia, domina la carrera y se gusta a si mismo con ataques y cambios de ritmo que no vimos en ningún momento en la carrera francesa. Solo queda esperar un milagro para que alguien pueda dar la vuelta a la carrera, pero lo cierto es que ni Contador con mas de tres minutos perdidos, ni Chaves, Nibali o Aru parecen inquietar demasiado al corredor de Sky.

ALBERTO DÍAZ CABALLERO

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