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David Cañada, corazón de ciclista

Este ex-ciclista maño se dio a conocer al gran público en el año 2000 (con 25 años), al imponerse con autoridad en la Vuelta a Murcia. Tras batir a Pascual Llorente en la etapa reina de Aleda -ambos fueron los más fuertes del corte decisivo en el duro Collado Bermejo- y rematar la general final en la crono de Murcia, aventajando en 25’’ a Santos González.

Unos meses más tarde, ganó en Francia el Circuito de LaSarthe, imponiéndose en la contrarreloj de la carrera a ciclistas ilustres como el alemán Jens Voigt (aún en activo) y el británico de origen maltés David Millar. Además, logró ser quinto en el Campeonato Nacional de contrarreloj, a 52’’ de José Iván Gutiérrez.

Ese mismo año debutó en el Tour de Francia (33º y 5º en el prólogo, a 16’’ de Millar), vistiendo durante seis etapas el maillot blanco como mejor joven, al vencer la ONCE la crono por equipos. Los comentaristas extranjeros de la ronda gala le llamaban erróneamente Canadá. Después del Tour, logró ser sexto en la Clásica de San Sebastián por detrás de Óscar Freire, a 4’’ de Dekker y se quedó cerca de vencer en la crono del Tour del Porvenir (a 3’’ del húngaro L. Bodrogi).

Este diamante del conjunto ONCE recibió una oferta irrechazable del Mapei italiano para 2001 y la aceptó. A partir de entonces, un carrusel de lesiones y problemas diversos frenaron su enorme proyección. En su primer año en el Mapei, sufrió la enfermedad Wolf-Parkinson-White que le provocó taquicardias y dos tendinitis en las rodillas.

Al año siguiente, en 2002, estuvo a punto de vencer el prólogo de la Vuelta a Bélgica y finalizó cuarto en la Vuelta a Holanda. Pese a esos buenos resultados, tuvo dos fracturas de clavícula, una poco antes del Tour de Francia.

En 2003 se rompió el codo en otra caída, pero logró ser tercero en la Vuelta a Luxemburgo, a 45’’ del francés T. Voeckler, tras brillar en la contrarreloj de esta carrera. Después, en el Tour de Francia de ese año, se filtró en la fuga buena de una etapa de la tercera semana de carrera, aunque la victoria parcial se la llevó Pablo Lastras.

En 2004 fichó por el recién estrenado, en aquel entonces, Saunier Duval de Matxín, pero la mala suerte le siguió acompañando al caerse en la Vuelta al País Vasco, fracturándose las dos muñecas. Tras recuperarse de esta última caída, rindió a un gran nivel en la Vuelta a Suiza (10º a 4’46’’ de Ullrich) y antes, en el Giro de Italia, realizó su mejor actuación en una Gran Vuelta (18º a 22’52’’ de Cunego). También fue 15º en el Criterium Internacional.

La temporada siguiente pintaba mejor, con puestos de honor en la Vuelta a Andalucía, Vuelta a Colonia y Dauphiné Liberé, entre otras, pero sus problemas cardiacos le obligaron a abandonar la Vuelta a España y a pasar por el quirófano. Además, en enero de 2006 se operó de una necrosis en la muñeca izquierda, a pesar de lo cual, poco después consiguió imponerse de forma brillante en la Volta a Catalunya.

A comienzos de 2007 le tuvieron que extirpar un melanoma en la espalda. Superó la enfermedad y volvió a participar en el Tour de Francia, pero en una etapa en la que iba fugado, se volvió a caer, rompiéndose un dedo del pie. Sin embargo, al año siguiente, tuvo que enfrentarse de nuevo al cáncer, un linfoma. Volvió a recuperarse, pero esta vez se quedó sin equipo.

Años más tarde, en 2010, anunció su retirada del ciclismo profesional.

DANI FERNÁNDEZ

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