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El Mundial, ¿de septiembre a mayo?

Es un viejo anhelo del Giro de Italia que el Mundial pase al mes de mayo o junio para hacer coincidir la ronda transalpina con una de las fechas más importantes del calendario. ¿Por qué este ansiado cambio? Porque la Vuelta nutre su buena participación con corredores deseosos de hacerse con el arco iris, algunos de ellos evitando participar en otras grandes para estar más frescos en septiembre. 

Es un hecho que las dos grandes están enfrentadas. Son competencia directa, más aún si ASO, patrona del Tour, ha adquirido casi por completo su homóloga española. Es una entente complicada para RCS, más aún tras los escándalos de desfalcos por parte de su ya antiguo máximo responsable, Michele Acquarone.

En tiempos de Zomegnan el primero de los deseos fue mover la Vuelta a abril. Con Víctor Cordero como director general de la ronda nacional, el tema llegó a debate, con pros y contras sobre la mesa. Desafortunadamente para el Giro, la propuesta de reconstrucción del calendario no se llevó a cabo. El Mundial y ser la grande más próxima es una garantía de buena participación. Y contra eso el Giro, año tras año sufriendo comparecencias más grises, no puede luchar.

Con el tiempo surgió otra propuesta, esta vez con menor recorrido y menos fuerza. Fue el hecho de cambiar el Mundial. Si Mahoma no va a la montaña, tendría que ser la montaña la que fuese a Mahoma. Con la negativa total de la UCI, fue un movimiento desesperado por recuperar el nivel que la preciosa prueba italiana tenía antaño cuando muchos grandes ciclistas sacrificaban otras carreras para acudir al Giro.

No sólo ahora no sucede, sino que ni siquiera algunos italianos ilustres, motor de emergencia de cualquier Giro, han dado preferencia al todopoderoso Tour. El más claro es el caso de Nibali, que habiendo ganado una edición es más que probable que busque otros objetivos que le falten por conseguir. El Giro tiene un grave problema con ello. Si le unimos a que el gran atractivo para los románticos del ciclismo, que no es otro que la falta de complejos a la hora de construir sus recorridos, deja de existir, nos podemos encontrar con una carrera muy a la baja en cuanto a seguimiento y repercusión. Una lástima.

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