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Euskaltel, la historia de un pueblo que ama el ciclismo

Después de una infructuosa búsqueda de nuevos patrocinadores, diferentes dimes y diretes con Fernando Alonso y un final de temporada amargo, el equipo que llevó el nombre del País Vasco por el mundo e hizo vibrar a los aficionados vascos durante dos décadas echa el cierre con una triste despedida marcada por la “traición” del último año a los orígenes de la Fundación Euskadi: formar un equipo con ciclistas vascos o formados en la cantera vasca.

De la bisoñez de la primera victoria de etapa en la Vuelta al País Vasco 1994 a cargo de Agustín Sagasti, en Azpeitia, a la disolución del equipo en 2013, muchas de las historias que sucedieron en el ciclismo vasco giraron en torno al equipo de la tierra. Con Euskaltel-Euskadi, las cosas cambiaron en el ciclismo vasco para bien, permitiendo al equipo ser el elemento de cohesión entre la afición y el ciclismo profesional en una región en la que el deporte de las dos ruedas se vive como si fuera una religión. 2013 ha puesto fin a una larga historia que se remonta a 1993, cuando Miguel  Madariaga y José Alberto Pradera, entonces diputado general de Vizcaya, decidieron crear un  equipo que sirviese de escaparate para los ciclistas aficionados de la época. Para ello,  recuperaron a uno de los ex–ciclistas más ilustres del pelotón vasco, Txomin Perurena, a quien pusieron al frente del proyecto como director deportivo. Al mismo tiempo, confirmaban la contratación de varios ciclistas en el ocaso de sus carreras: Pello Ruiz Cabestany, otrora una de las mayores esperanzas del ciclismo del norte, Javier Murgialday, de quien aún permanece el recuerdo de su victoria en Pau en el Tour de Francia o Juan Carlos González Salvador, hombre rápido en las llegadas masivas; que debían ser la base del equipo de las primeras pedaladas.

Ellos junto a jóvenes promesas como Javier Palacín, Iñigo Cuesta, Roberto Laiseka o Aitor Osa, formaron la primera plantilla de 16 corredores de la Fundación Euskadi. Eran los primeros pasos de un equipo que se movía con el motor de la ilusión. Ciclismo sin demasiadas complicaciones, ni tampoco grandes ambiciones más allá de la de ser protagonista en escapadas y lucir el maillot en forma de Ikurriña tanto como fuese posible. Por eso, la primera victoria del equipo, en casa, a cargo Agustín Sagasti, culminando la escapada del sector matinal del último día, se sigue recordando como uno de los pasajes más bellos de la historia del equipo. El ex–ciclista de Mungia, encarna al mismo tiempo la historia más trágica del equipo. Pocos meses después, cuando el equipo comenzaba a asentarse en la categoría profesional, Sagasti sufrió un escalofriante accidente en la Vuelta a los Valles Mineros cuando un coche, en dirección contraria, le atropelló mientras el corredor de Euskadi perseguía a un grupo de escapados. Las secuelas del accidente le obligaron a retirarse del ciclismo profesional. Más tarde, en 2009, su cuerpo fue encontrado sin vida en su localidad natal.

La segunda temporada continuó por los mismos derroteros. Los corredores que habían servido para dar un mayor impulso publicitario al proyecto dejaron el ciclismo, y Euskadi comenzó a fraguar las bases del futuro. Se unieron al equipo varios corredores que serían importantes en el desarrollo histórico del equipo como Unai Etxebarria, Bingen Fernández o los hermanos González de Galdeano como preludio de los que llegarían años después. Los triunfos, sin embargo, llegaron a cargo de Asier Guenetxea, que tomó el testigo de González Salvador como hombre rápido del equipo, y demostró su punta de velocidad en varias carreras en Portugal.

El momento más emocionante de la temporada 1995, sin embargo, recayó sobre las espaldas de Igor González de Galdeano, a quien escasos milímetros le separaron de la gloria en la Vuelta al País Vasco. En el segundo parcial de la prueba, con final en Vitoria-Gasteiz, el menor de los Galdeano se escapó junto a un perro viejo como Gilbert Duclos-Lassale, doble ganador de la París-Roubaix, a quien puso contra las cuerdas en el puerto de Herrera pero sin conseguir descolgarle. El sprint final en la capital vasca, cerradísimo, dejó con la miel en los labios al equipo Euskadi, en lo que hubiera sido su segunda victoria en la carrera de casa.

Durante 1995 y 1996, el equipo pasó por serios problemas financieros que amenazaron su continuidad y pusieron entre la espada y la pared al alma mater del proyecto, Miguel Madariaga. Sin embargo, la estructura volvió a estar presente en el pelotón durante 1996, consolidando en la carretera a base de victorias los quebraderos de cabeza que suponían los problemas económicos. En 1996, Euskadi fichó a David García, tafallés que se había descubierto como revelación en la pasada Vuelta a España, y que, en teoría debía ayudar a dar un salto cualitativo al equipo, pero las victorias llegaron a cargo de otros nombres. Euskadi continúo haciendo su particular agosto en Portugal y las victorias de Álvaro González de Galdeano en Asturias e Iñigo González de Heredia en el Campeonato de España en la disciplina de contrarreloj contribuyeron a mantener la esperanza en un equipo que durante la Vuelta a España 1996 se encontraba al borde del precipicio.

Euskaltel entra como patrocinador 1997 supuso un punto de inflexión en la trayectoria deportivo-económica de la escuadra vasca gracias al patrocinio de Euskaltel, una compañía de telefonía vasca que comenzaba su andadura empresarial y que, a través de su presencia en el pelotón, quería dar un impulso publicitario a sus productos. El acuerdo se materializó en verano, lo que supuso un cambio tanto en los colores de la equipación deportiva como en el nombre del equipo, que pasó a llamarse Euskaltel-Euskadi.

Antes del inicio de una nueva etapa, Euskadi trató de despedirse de su maillot originario con una victoria a lo grande. En el campeonato de España de Melilla, César Solaun tuvo la oportunidad de poner un broche de oro a los primeros años de ciclismo del equipo vasco, pero, finalmente, se tuvo que conformar con la plata. El alavés, se filtró en la escapada buena junto al Chava Jiménez, y ambos llegaron juntos hasta la meta. En el último paso por el alto de Rostrogordo, el abulense de Banesto no pudo dejar de rueda a Solaun, y en los kilómetros finales, el corredor del Euskadi se vació para asegurar, al menos, la plata. En el sprint final, Solaun acusó el esfuerzo de tirar durante los últimos kilómetros y el Chava Jiménez le rebasó claramente en la línea de meta dejando al equipo Euskadi con la miel en los labios.

Los cambios continuaron sucediéndose en la escuadra vasca. La aportación económica de la compañía telefónica aseguró el futuro deportivo del equipo, y eso posibilitó que el equipo diese un importante salto cualitativo a nivel de estructura. En 1998, Julián Gorospe pasó a dirigir el equipo desde el coche. El de Mallabia se convertiría, con el tiempo, en otra de las señas de la historia de Euskaltel. En lo deportivo, los grandes triunfos continuaban resistiéndose, y se limitaban a victorias como la Clásica de Sabiñanigo o diferentes etapas en Portugal. A final de temporada, sin embargo, Euskaltel-Euskadi sorprendió a propios y extraños marcándose un Tour del Porvernir espectacular, demostrando así, que las promesas que venían pisando por detrás, lo hacían con fuerza.

A ese Tour del Porvenir también pertenece uno de los episodios deportivos más duros en la historia de Euskaltel-Euskadi. Joseba Beloki comandaba la clasificación general antes de la última etapa de montaña con solidez y con la compañía de un gregario, Txema del Olmo, a la altura de su líder, hasta que llegó el col de la Madeleine y todo se torció. “Aquel día hacía mucho frío. Iba delante con Txema. Nevaba en la cima y la bajada estaba muy mal. Nos quedamos congelados, y en esas condiciones las piernas no daban vueltas”. En efecto, en la bajada del coloso alpino, Christophe Rinero, revelación del reciente Tour de Francia, atacó y dejó congelados a los corredores de Euskaltel. Joseba Beloki no pudo reaccionar y no sólo perdió el maillot amarillo, sino que acabo en la meta con más de 17 minutos de retraso sobre el francés. Txema del Olmo pudo darle la vuelta al cuerpo y, aunque lejos, terminó en una honrosa segunda plaza de la clasificación general.

Una vez conseguida la estabilidad económica, Euskaltel-Euskadi focalizó todas sus fuerzas en crecer deportivamente, fijando un claro objetivo: participar en el Tour de Francia. Así, los siguientes tres años fueron una progresión continua en cuanto a resultados. De 1999 es el mejor recuerdo de la Vuelta al País Vasco que guarda Bingen Fernández. En la primera etapa, con final en Tolosa, el vizcaíno se encontró rodeado de Jalabert, Rebellin y Boogerd, algo que, simplemente tres años atrás, hubiera resultado impensable. El equipo se dio a conocer internacionalmente gracias a actuaciones como la de Alberto Martínez en el Midi Libré, donde ganó una etapa y fue líder hasta que, en la última jornada, dos inspirados corredores del equipo Casino, Benoit Salmon y Alexandre Vinokourov, le sometieron a continuos ataques hasta reventar todas las esperanzas de victoria. En el Dauphiné Liberé, Joseba Beloki continuó confirmando su progresión, demostrando cuáles eran sus cualidades como corredor. El lazkaotarra finalizó cuarto en la clasificación general de la prestigiosa prueba francesa, a escasos 4 segundos del podio.

Otro hito importante en la historia de Euskaltel-Euskadi llegaría ese mismo año, en el mes de septiembre. Sucedió en la decimonovena etapa de la ronda, con final en el alto de Abantos, cuando Roberto Laiseka se aprovechó del estrecho marcaje entre los líderes de la carrera para conseguir la primera etapa en una gran prueba en la historia del equipo. En el año 2000, Euskaltel-Euskadi puso toda la carne en el asador para tratar de entrar en la Grande Boucle, para lo que decidió orientar el estado de forma de algunos de sus mejores hombres a carreras francesas. Así, una de las mayores promesas del ciclismo vasco del momento, Haimar Zubeldia, rozó la gloria en un Dauphiné Liberé dominado por el US Postal.

Después de la contrarreloj de Saint Chamond, el usurbildarra se aupó a los puestos altos de la clasificación, donde tan sólo los ataques de Lance Armstrong y Tyler Hamilton pudieron con el Euskaltel-Euskadi de camino a Sallanches. Zubeldia finalizó segundo clasificación final y confirmó el estado de forma que llevaba después de arrasar en la Euskal Bizikleta, donde se había impuesto tanto en la contrarreloj como en la clasificación general final. Además, de eso, Unai Etxebarria consiguió vencer en la Udaberri Klasika y en una etapa de la desaparecida Setmana Catalana, cuajando, junto a Alberto Martínez, un inicio de temporada muy fuerte.

Los resultados y, sobre todo, la presencia del equipo en muchas carreras, abrieron una puerta a la esperanza de cara al Tour de Francia. Sin embargo, la no invitación final fue aceptada con resignación por parte del equipo. A partir de ese momento, Euskaltel-Euskadi decidió centrarse en el final de temporada con el objetivo de seguir dando razones a ASO para su inclusión en la gran prueba francesa. A la victoria de etapa de Alberto Martínez en la Vuelta a Burgos, le siguió otra de prestigio a cargo de Roberto Laiseka en Ordino-Arcalis (Vuelta a España), en lo que suponía, a la vez, la confirmación de un escalador de altos vuelos y el preludio de un especialista en etapas de alta montaña. Iker Flores vengó a Joseba Beloki en el Tour del Porvenir y dio a Euskaltel-Euskadi la primera victoria en la clasificación general del “Tour pequeño”.

El proyecto de Madariaga continuaba en plena expansión y el equipo cada vez más asentado en el ciclismo profesional. La elección del maillot naranja en el año 2000 fue un rotundo éxito ya que dotó al equipo de una identidad propia muy definida que, junto a los buenos resultados, sirvió para que los aficionados se hermanasen con el equipo en un abrir y cerrar de ojos.

Nace la marea naranja

Para 2001, Euskaltel-Euskadi fichó a David Etxebarria, en un claro síntoma de que el poder económico de la formación vasca había sufrido una evolución paralela a la deportiva. El de Abadiño fue una de las sensaciones de inicio de temporada de un renovado Euskaltel, llevando el nombre de Euskadi por las grandes clásicas de primavera. La quinta plaza en la Flecha Valona y la tercera en La Doyenne fueron dos actuaciones claves en la decisión de ASO con respecto a las invitaciones de cara al Tour de Francia. Pocos días antes, Alberto Martínez había terminado segundo en la clasificación general de una Vuelta al País Vasco en la que todo el equipo había tenido una actuación destacada. Ángel Castresana consiguió el triunfo de etapa en Lekunberri después de aprovecharse de un ataque nada más coronar el puerto de Azpiroz.

Gracias a los resultados deportivos, Euskaltel-Euskadi fue finalmente invitado a participar en el Tour de Francia por medio de una “wild card” en lo que suponía la consecución del objetivo principal cuando se creó el equipo. La decisión de participar en la Grande Bouclé, sin embargo, no relajó al equipo, que continuó por la senda de la victoria. Por aquel entonces, daban las primeras pedaladas en el equipo Iban Mayo, una de las mayores promesas del ciclismo vasco, y Samuel Sánchez, el “hijo deportivo de Madariaga”, que con el paso de los años se convertirían en dos de los pilares fundamentales del equipo. La irrupción de ambos en el profesionalismo fue totalmente

diferente. Mientras que el asturiano necesitó un periodo de maduración y adaptación al profesionalismo, Mayo comenzó a conseguir triunfos importantes en su segundo año en la élite. Así, en 2001, el escalador de Igorre comenzó a dar muestras de la calidad ciclista que atesoraba imponiéndose en la clasificación general del Midi Libré. Además, Mayo demostró sus cualidades escaladoras venciendo en la etapa reina del Dauphiné Liberé y adjudicándose la extinta Clásica de los Alpes.

El 7 de julio de 2001, Euskaltel-Euskadi debutó oficialmente en el Tour de Francia. Sin embargo, el sueño pronto se convirtió en pesadilla cuando Txema del Olmo fue “cazado” por EPO en un control de la UCI durante la etapa prólogo. Era la primera semana, y todavía quedaban catorce largas etapas en las que el equipo tuvo que levantar el vuelo. En los Pirineos, como en casa, Euskaltel floreció y consiguió el primer triunfo de etapa, en Luz  Ardiden, a cargo de Roberto Laiseka. Este triunfo catapultó al equipo a otra dimensión y sería el impulso definitivo para la creación de la denominada “marea naranja”, que poblaría las cunetas de las mejores carreras internacionales de aficionados vascos ataviados con camisetas del color del equipo.

En la temporada siguiente, 2002, el equipo vasco bajó la intensidad de su presencia en el pelotón, probablemente debido al gran esfuerzo realizado para entrar en el Tour de Francia un año antes. Sin embargo, David Etxebarria consiguió dos importantes victorias de etapa en la Vuelta al País Vasco y quedó segundo en la clasificación general detrás de Aitor Osa. En realidad, el de Abadiño fue el más fuerte en carrera imponiéndose en la contrarreloj final, pero una escapada de camino a Vitoria-Gasteiz puso en bandeja el triunfo al mayor de los hermanos Osa.

En grandes vueltas, Euskaltel-Euskadi se tuvo que conformar con la 5ª plaza final de Iban Mayo en una Vuelta a España marcada por la dureza del Angliru.

La época dorada de Euskaltel

Las temporadas 2003 y 2004 son, sin ninguna duda, las mejores a nivel deportivo del equipo y van marcadas, en gran medida, al compás de un Iban Mayo que explotó de tal manera que hizo que muchos aficionados y especialistas vascos se preguntasen si tenía piernas para ganar el Tour de Francia. Iban Mayo comenzó la temporada 2003 en la Vuelta al País Vasco dando auténticos recitales. Ganó la clasificación general y tres etapas, cada una de una manera diferente, demostrando una superioridad insultante respecto a sus rivales. Aprovechó el estado de forma de la ronda vasca para brillar en la Lieja-Bastogne-Lieja, donde tan solo el ataque de Tyler Hamilton le privó de una victoria que le hubiese confirmado a nivel mundial. No obstante, los éxitos de la primavera no saciaron al “Principe de Arratia” que continuó por la senda victoriosa en el Dauphiné Liberé, ganando dos etapas y poniendo en apuros al intocable Lance Armstrong.

La guinda a la excelente temporada 2003 de Euskaltel-Euskadi la puso el Tour de Francia. Mayo volvió a ser protagonista venciendo en la mítica cima de Alpe D´Huez, en lo que supone una de las victorias más recordadas en la historia del equipo. El equipo estuvo a un gran nivel durante toda la prueba, con mucha presencia en las etapas importantes. Haimar Zubeldia se clasificó en quinta posición e Iban Mayo un puesto detrás, rubricando el trabajo de todo el equipo.

Las victorias de Unai Etxebarria en la Vuelta a España (Burgos) y de Egoi Martínez en la clasificación general del Tour del Porvenir cerraron una temporada de ensueño. Con la ilusión desbordada, Euskaltel-Euskadi trató de mantener una línea continuista en 2004. La plantilla supo mantener la base que le había llevado al éxito con Iban Mayo, Haimar Zubeldia, Roberto Laiseka, David Etxebarria o Samuel Sánchez entre otros. Entre las incorporaciones llevadas a cabo destacaba el nombre de Koldo Fernández de Larrea, que con el tiempo se convertiría en el sprinter puro más exitoso de la historia del equipo.

El equipo vasco acometió el inicio de temporada 2004 con mucha fuerza y notables resultados. La Vuelta al País Vasco, barómetro de las sensaciones del equipo durante muchos años, volvió a demostrar un Euskaltel-Euskadi potente, con Mayo y David Etxebarria poniendo muy cara la victoria del ruso Denis Menchov. La preparación del escalador de Igorre, encaminada a brillar en el Tour de Francia, le impidió estar a su mejor nivel en el País Vasco, pero demostró que, sin estar al 100%, seguía resultando competitivo.

La mejor versión del vizcaino llegaría en Asturias, donde un ataque a falta de 50 kilómetros para meta en la última etapa le aupó a la primera plaza de la clasificación general y, sobre todo, en el Dauphiné Liberé, donde se pudo ver la mejor versión de Mayo, batiendo el record en la subida al Mont Ventoux y sacando de sus casillas al propio Lance Armstrong. Con la moral por las nubes y confianza plena, Euskaltel Euskadi se presentó a la salida de Lieja en el Tour de Francia, con un claro candidato al podio. La prensa especializada iba más allá y colocaban al líder del conjunto vasco entre los principales aspirantes a derrocar al imbatible Armstrong. Las cosas, sin embargo, no salieron como esperaban y lo que parecía un sueño terminó como el rosario de la Aurora. Iban Mayo no dio pie con bola desde que se cayó en el pavé que llevó al pelotón hasta Wasquehal.

Llega el UCI ProTour

El rendimiento del equipo en el Tour de Francia sumió en una pequeña depresión a Euskaltel-Euskadi lo que desembocó en un final de temporada bastante gris. De cara a la próxima temporada, Euskaltel-Euskadi fichó a Aitor González, que llegaba rebotado de su experiencia italiana en Fassa Bortolo y a David Herrero, tras un periplo de un año en Costa de Almería.

2005 supuso un año de grandes cambios en el ciclismo profesional. El máximo organismo del ciclismo puso en marcha un proyecto denominado UCI ProTour, una especie de liga con ascensos y descensos que, en la práctica, resultó un rotundo fiasco. Aitor González llegó con ganas de resarcirse y su victoria a lo grande en la Vuelta a Suiza quedó empañada por un positivo en esteroides anabolizantes que trajo cola y que no terminó de aclararse. En una situación parecida, aunque con una forma de ganar totalmente diferente, se encontró Iñigo Landaluze tras su victoria en el Dauphiné Liberé. El ciclista vizcaíno dio positivo en un control por testosterona, pero tras varias alegaciones finalmente consiguió que el TAS aceptase su recurso.

En la Vuelta a España, Samuel Sánchez consiguió su primer triunfo en una gran prueba por etapas y se quitó un gran peso de encima con una victoria en el Santuario de la Bien Aparecida que agradecerá eternamente al colombiano Mauricio Ardila. En cualquier caso, en el seno del equipo se decidió que el equipo había finalizado una etapa, por lo que Miguel Madariaga resolvió poner al rumbo de la secretaría técnica a Igor González de Galdeano.

Comienza una nueva etapa en Euskaltel

Durante 2006 y 2007 muchas cosas cambiaron en Euskaltel-Euskadi. Como se ha comentado, Igor González de Galdeano tomó las riendas del equipo, y la estructura sufrió notables cambios. Samuel Sánchez, fue tomando un mayor protagonismo en el equipo y fruto de ello, tuvo una actuación destacada en la Vuelta al País Vasco. El asturiano se adjudicó dos etapas: en Segura, por delante de Contador; y en Lerín, tras un explosivo repecho, pero no pudo retener el maillot amarillo en la contrarreloj final disputada en Zalla.

La confianza de los buenos resultados relanzó la carrera de Samuel Sánchez y le convirtieron en el líder en la carretera de Euskaltel-Euskadi. Samuel cuajó una notable temporada, gracias a un final de año de alto nivel. El asturiano se impuso en Cuenca, tras un descenso eléctrico del alto del Castillo en la decimotercera etapa de la Vuelta a España, consiguiendo además, la sexta plaza en la clasificación general. En el mundial de Salzburgo, sacrificó sus opciones personales para asegurar una medalla para su selección y echó el telón a su temporada como un vendaval: venciendo bajo la lluvia en el desaparecido Gran Premio de Zurich y clasificándose segundo en el Giro de Lombardia.

En el Giro de Italia, Roberto Laiseka sufrió una lesión que le impediría volver a montarse en la bicicleta. Con él se iba el último recuerdo de la gestación del proyecto de la fundación. Pero no sólo fue Laiseka quien dejó la estructura. Iban Mayo, la esperanza vasca, había comenzado a dar claros síntomas de agotamiento y su etapa en Euskaltel parecía haber llegado a su fin. En el Tour de Francia volvió a dar la de cal con un rendimiento deportivo que no estaba a la altura de su calidad ciclista. Además, protagonizó un desafortunado incidente con un cámara de la televisión francesa que no ayudó precisamente a mejorar su imagen. Una vez más, la regularidad de Haimar Zubeldia, octavo en París, volvió a salvar la actuación de Euskaltel-Euskadi en el Tour de Francia. La última baja importante llegó al frente del volante. El manager deportivo del equipo decidió que los días de Julián Gorospe al frente del equipo habían llegado a su fin, y se decidió no renovar el contrato. Su sustituto llegó del equipo Orbea, que ejercía de filial, en la figura de Jon Odriozola.

La temporada 2007 comenzó con el oñatiarra al frente del volante y Samuel Sánchez al frente en la carretera. Sin Mayo y con Haimar Zubeldia luchando por sus objetivos en el Tour de Francia, el asturiano tomó definitivamente las riendas del equipo, con la esperanza de que jóvenes promesas como Igor Antón (que había vencido en Calar Alto en la Vuelta 2006) diesen un salto cualitativo importante.

La realidad es que, la mayoría de triunfos de la temporada llegaron a cargo del asturiano que ganó la contrarreloj de la Vuelta al País Vasco, después de perder todas sus opciones de victoria el día anterior, la última etapa de la Volta a Catalunya en el Tibidabo y tres etapas de la Vuelta a España. En la gran prueba por etapas española consiguió precisamente otro de los hitos importantes en la historia del equipo. Samuel Sánchez empezó la Vuelta con sensaciones regulares, pero fue metiéndose en carrera hasta que en la última etapa de montaña, en Abantos, dejó a Cadel Evans fuera de juego asegurándose la tercera plaza en la clasificación general. De este modo, Euskaltel-Euskadi conseguía subir, por primera vez, al podio de una gran vuelta.

Sin embargo, Samuel Sánchez no fue el único que hizo historia esa temporada al subir al podio de una gran vuelta. Un par de meses antes, Amets Txurruka se convirtió en el primer ciclista de Euskaltel-Euskadi que subió al podio de París. Lo hizo como vencedor del premio de la competitividad, después de meterse en mil y un fugas y mostrarse con su generosidad habitual en todas y cada una de ellas. La quinta plaza de Haimar Zubeldia, rubricó un Tour con notable presencia para el equipo naranja.

Oro en Pekín

2008 fue el año en el que Koldo Fernández de Larrea se confirmó a nivel de victorias con cinco triunfos. También fue el año en el que Igor Antón casi gana su primera vuelta por etapas en la Euskal Bizikleta o el año en el que Egoi Martínez vistió el maillot amarillo en la Vuelta a España, pero, sin ninguna duda, esa temporada ha pasado a la historia por la victoria de Samuel Sánchez en la prueba en ruta de los Juegos Olímpicos de Pekín. Es cierto que el triunfo en la Gran Muralla llegó a través de una carrera que se corrió por selecciones, pero la repercusión de la medalla de oro trascendió, sobre todo, al equipo, que se benefició de tener al campeón olímpico durante cuatro años.

En el aspecto de gestión, Jon Odriozola dejó de ser director del equipo, puesto qué pasaría a ocupar un pluriempleado Igor González de Galdeano. Por otro lado, Haimar Zubeldia, que había permanecido en la estructura desde que pasó al profesionalismo decidió cambiar de aires, yéndose de Euskaltel-Euskadi, como quien dice, por la puerta de atrás.

La temporada del año 2009 es, probablemente, una de las que peor recuerdo han dejado en el aficionado al equipo vasco. Mikel Nieve se incorporó al equipo, siendo junto a Pablo Urtasun, el refuerzo más importante del equipo. En lo deportivo, Samuel Sánchez volvió a ser el hombre referencia. Bastante apagado durante todo el año (tercer clasificado en la Vuelta al País Vasco y cuarta posición en la Flecha Valona) hasta que llegó la Vuelta a España. En esta ocasión, Samuel Sánchez no consiguió ningún triunfo parcial, pero volvió a subirse al podio, como segundo clasificado, por detrás del murciano Alejandro Valverde. Samuel Sánchez volvió a estirar el pico de forma hasta el final de temporada, como dos, tres años atrás y obtuvo un notable cuarto puesto en el mundial de Mendrisio.

Sin embargo, la temporada estuvo marcada por dos positivos que dejaron al equipo en  una situación complicada. Iñigo Landaluze, que ya había flirteado con un positivo por testosterona años atrás, volvió a saltarse un control en la Dauphiné Liberé, en esta ocasión con una de las sustancias de moda del momento, la EPO CERA, poniendo un final amargo a su carrera deportiva. El otro positivo trajo cola y bastante más polémica. Mikel Astarloza había ganado la decimosexta etapa del Tour de Francia y se encontraba en el momento más dulce de su carrera. Sin embargo, todo se torció escasos días después de regresar de París. El propio corredor hizo público que había dado positivo en un control antidopaje durante los campeonatos de España. Astarloza, que incluso hizo una convocó una rueda de prensa, juró y perjuró que lucharía por demostrar su inocencia en el affaire, pero terminó siendo desposeído de sus logros deportivos y cumplió 2 años de sanción.

Para la temporada 2010, Euskaltel-Euskadi quiso dejar atrás los fantasmas del dopaje y apostó fuerte por el fichaje de cuatro corredores con futuro. Una de las incorporaciones más sonadas fue el caso de Beñat Intxausti. El de Elorriaga pasaba por ser, entonces, una de las promesas más firmes del ciclismo español. Ganador del prestigioso Trofeo Lehendakari en 2005, una caída bajando el puerto de Erlaitz de camino a Irún le dejó fuera de la lucha por la victoria en una Vuelta a Bidasoa que fue a parar a manos de Guillermo Lana. Los dos corredores protagonizaron un intenso duelo, no exento de polémica, pero a pesar de que la victoria final fuese para el navarro, los equipos profesionales pusieron sus ojos en Beñat Intxausti. Por entonces, las relaciones entre Seguros Bilbao, el equipo al que pertenecía la promesa vizcaína, y Euskaltel-Euskadi eran demasiado tensas, por lo que Intxausti decidió dar el salto al profesionalismo en el año 2007 a las órdenes de Josean Fernández Matxin. En su momento, la decisión de no fichar a Intxausti fue duramente criticada desde el entorno del equipo naranja, puesto que se suponía que Euskaltel-Euskadi debía nutrirse de los mejores corredores vascos. Por eso, la incorporación de Intxausti por la formación de Galdeano llenó de satisfacción a muchos aficionados del equipo.

Otros dos fichajes importantes llegaron del equipo Orbea, filial del Euskaltel-Euskadi. Jonathan Castroviejo y, sobre todo, Romain Sicard, generaron mucha expectación. El vasco-francés pasó al primer equipo después de realizar una campaña extraordinaria venciendo en el Tour del Porvenir y en el mundial de Mendrisio. Deportivamente, en 2010, Euskaltel-Euskadi rayó a una gran altura en las grandes vueltas. Samuel Sánchez se clasificó en la cuarta posición del Tour de Francia, que debido al positivo por clembuterol de Alberto Contador, pasaría a ser tercero. En la Vuelta a España, Igor Antón se destapó y dominó la carrera hasta que una caída justo antes de empezar la ascensión a Peña Cabarga le obligó a retirarse. El de Galdakao venció en Valdepeñas de Jaén, en un explosivo repecho, y en Pal, después de remontar en los últimos metros a Ezequiel Mosquera, pero sobre todo, daba la impresión de estar en disposición de luchar, al menos, por una plaza en el podio de Madrid.

La caída de Antón truncó las ilusiones de Euskaltel-Euskadi en la Vuelta, pero a la vez  sirvió para dar a conocer a una nueva figura en el equipo: Mikel Nieve. Gracias a su performance en Cotobello, donde ganó, el navarro terminó aupándose hasta la décima plaza en la clasificación general, endulzando la situación del equipo tras la amarga retirada del líder de la carrera.

En total, el equipo consiguió 17 triunfos, con vueltas por etapas como la de Burgos, o semiclásicas como el Tour de Vendeé o la Zornotza Udaberri Saria. Hasta 2011, Euskaltel-Euskadi había tenido una deuda pendiente con el Giro de Italia. La corsa rosa nunca había pasado por ser un objetivo primordial para el equipo naranja hasta que, ese año, decidieron apostar por Igor Antón en una edición montañosa. El vizcaino se dejó las opciones de podio en los primeros envites serios, pero a cambio, se hizo con la victoria en el Monte Zoncolan. Además, el Giro de Italia sirvió de confirmación para que Mikel Nieve endulzase su palmarés con un triunfo de prestigio, en la etapa reina, y se colase, tras la desclasificación de Alberto Contador, en el top ten de la prueba.

Igor Antón volvió a tener una segunda oportunidad en la Vuelta a España, donde acudía con las ganas de sacarse la espina de 2010, pero volvió a dar su peor versión. Tan sólo el triunfo en Bilbao, el día en que la Vuelta volvía al País Vasco tras 30 años de ausencia pudo resarcir, en parte, su mala carrera. Por su parte, Samuel Sánchez volvió a centrar su temporada en dos objetivos principales: la Vuelta al País Vasco y el Tour de Francia. En la carrera de casa consiguió el segundo de los tres triunfos consecutivos que lograría en la histórica cima de Arrate, mientras que en el Tour de Francia perdió las opciones de podio en el Galibier, cuando Cadel Evans aceleró el ritmo. Además, pecó de pardillo y puso en bandeja el triunfo de Pierre Rolland en el Alpe D’Huez, después de neutralizar el ataque de Alberto Contador y hacer el mayor desgaste durante parte de la subida.

Bienio final gris

Los dos últimos años de existencia de Euskaltel-Euskadi sufrieron un notable descenso a nivel deportivo. En 2012, fue, otra vez, Samuel Sánchez quien inauguró el casillero de victorias del equipo con un triunfo parcial en la Volta a Catalunya. El asturiano refrendó su estado de forma pocos días después, dando a su formación el último gran triunfo en la historia de Euskaltel-Euskadi: la Vuelta al País Vasco. A partir de ahí, la temporada no tuvo mucho más que destacar. El joven Ion Izagirre salvó la papeleta al equipo con una bonita victoria en Falzes, en la decimosexta etapa del Giro de Italia, y el equipo, casi al completo, naufragó en el Tour de Francia después de que su líder, Samuel Sánchez, se fracturase la clavícula de camino a Porrentruy.

Un clima un tanto enrarecido comenzó a apoderarse del equipo naranja que veía como sus mejores hombres y proyectos de futuro abandonaban el barco por otros conjuntos. Además, algunos corredores en los que se había confiado a ciegas, como Romain Sicard, no terminaban de carburar. Algunas de las voces más críticas acusaron a Igor González de Galdeano de ser el responsable de esa extraña situación.

De cara a 2013 la situación se convirtió insostenible cuando Euskaltel-Euskadi tomó la decisión de romper con la filosofía originaria del proyecto. Con el objetivo de seguir en la élite y asegurarse la presencia en el Tour de Francia y en el resto de grandes carreras del calendario internacional, Igor González de Galdeano tomó la decisión de realizar fichajes extranjeros, con discreto currículo, con tal de conseguir los puntos necesarios para estar presente en el World Tour. Así, llegaron corredores como Steffen Radochla, André Schulze, Alexander Serebryakov o Ioanis Tamouridis, al tiempo que la dirección ejercía la opción de no renovar a corredores como Amets Txurruka, que se identificaban al 100% con la filosofía proyecto. La decisión de dejar a Txurruka fuera de Euskaltel-Euskadi tuvo una notable repercusión en el País Vasco hasta el punto que varios corredores, amigos del de Etxebarria, realizaron un comunicado criticando la apuesta de la dirección de la formación naranja al mismo tiempo que mostraban su apoyo a uno de los corredores más queridos en el pelotón vasco.

Los aficionados comenzaron a dar la espalda a un equipo con el que ya no se sentían identificados y no resultaba extraño escuchar comentarios críticos con respecto al director a pie de cuneta. Deportivamente, los corredores notaron la presión y los buenos resultados tardaron en llegar. No fue hasta el 12 de abril cuando Euskaltel-Euskadi volvió a ganar una etapa; en este caso, en la Vuelta a Castilla y León, a través de Pablo Urtasun. Las grandes citas fueron un sonoro fracaso y el equipo no levantó la moral durante todo el año. Samuel Sánchez apostó por el Giro de Italia, pero tan sólo estuvo con los mejores en la cronoescalada a Polsa. En el Tour de Francia, ni Igor Antón ni Mikel Nieve estuvieron a la altura y cumplieron un papel discreto.

Durante la Vuelta a España, el ambiente triste se apoderó de un equipo que quería  seguir confiando en su futuro en la carretera. Las noticias, sin embargo, no eran demasiado halagüeñas. Euskaltel finalizaba el contrato como patrocinador y ya había anunciado que no iba a participar en el nuevo proyecto. La infructuosa búsqueda de un nuevo patrocinador vio la luz por un momento cuando entró en escena el piloto Fernando Alonso. Sucedió durante la disputa de la Vuelta a España, cuando ambas partes, Basque Cycling Pro Team y Fernando Alonso, anunciaron un principio de acuerdo que, finalmente no llegó a buen puerto. Todo quedó en agua de borrajas y las escasas esperanzas de continuar en el pelotón se esfumaron con el viento. Esta nueva situación dejó en un brete a corredores como Igor Antón, que ya había encontrado acomodo en el Lampre-Merida, pero que finalmente, entre unas cosas y otras, se quedó compuesto y sin novia. Euskaltel-Euskadi terminó como líder en la clasificación por equipos de la Vuelta a España y plasmaron en el podio de Madrid última imagen importante de un equipo que estaba en proceso de desmantelación y que terminó por dar sus tristes últimas pedaladas en Pekín, prácticamente en las antípodas del lugar en el que se gestó la idea de un proyecto que duró 20 años y que tiñó un país verde de naranja.

PEDRO CEINOS

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2 Responses
  1. “Las rocas metamórficas llamadas comúnmente cornubianitas…. Gutierrez que le veo…”

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