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La París-Roubaix de Speicher (1936)

En la edición de 1936 del “Infierno del Norte” se rompió una tradición. El parisino Georges Speicher, quien con su triunfo en uno de los 5 Monumentos del ciclismo interrumpió una larga serie de victorias belgas, también conocidos como los Flandriens.

Eran apodados así por ser especialistas en las duras e inhumanas clásicas centroeuropeas, caracterizadas por el mal tiempo, el barro y el pavé. Eran casi imbatibles.
La carrera fue de dominio belga desde 1928, con victoria de Meunier. Después habría un lapso insólito francés hasta 1930, con triunfo para Magne. Es destacable decir que este ciclista galo fue vencedor del Tour de 1931 y campeón del mundo en 1936. Después de su retirada fue director deportivo de Louisson Bobet y de Raymond Poulidor.

Tras él continuó una buena racha de victorias de ciclistas belgas: Gaston Rebry (31, 34, 35), que también obtuvo cuatro triunfos de etapa en el Tour de Francia, podio incluido en 1931 y victorias en Flandes y París-Niza; Romain Guissels en 1932 y Maes en 1933 (también bicampeón del Tour de Francia en los años 36 y 37, y siete triunfos de etapa.

De esta manera, la irrupción del galo Speicher frente al todopoderoso dominio belga supuso un doble valor a su triunfo porque ésta tuvo lugar bajo unas espantosas condiciones climatológicas, muy diferentes a las actuales.

Durante casi toda la carrera los ciclistas participantes se encontraron con un pertinaz viento de cara, nieve y ráfagas de granizo. Por ello, al paso por cada pueblo o albergue del camino, el pelotón se veía menguado en sus efectivos, ya que muchos corredores, congelados, rehusaban continuar en carrera. En Amiens quedaban 60 de los 150 ciclistas que habían tomado la salida. A 70 kilómetros de meta el flandrien Rebry, tricampeón de esta prueba, atacó en un difícil sector de pavé. El francés Speicher sufrió lo indecible para aguantar aquel ataque que fragmentó lo poco que quedaba del pelotón.

Al paso por Hénin-Liétard, a treinta kilómetros de meta, sólo quedaban doce corredores en
cabeza de carrera: 11 belgas y nuestro protagonista. Rebry vuelve a forzar la máquina y selecciona de nuevo el grupo. En Camphin aguantan siete hombres, de los que tres cederían poco más tarde. Después se desfondaría Gissels y quedarían en cabeza de carrera Speicher, Maes y Rebry.

Los tres ciclistas entraron juntos al velódromo de Roubaix y, a 50 metros de meta, en el momento de demarrar el galo Speicher patina sobre la húmeda ceniza de la pista y Maes se abalanza sobre él. Tras la confusión los dos campeones dan las últimas pedaladas en compañía para luego propulsar sus bicicletas en un intenso rush final.

Los aficionados flamencos estallan en aclamaciones: contra todo pronóstico Maes acaba de batir al más veloz. Una alegría efímera porque minutos más tarde el jurado de la carrera emitió su veredicto: victoria para Speicher por delante de Maes y de Rebry.

El público se enfada y faltó poco para que los aficionados belgas y franceses llegasen a las manos. El veredicto final fue irrevocable: victoria final para el galo, que en los días posteriores vio cómo su figura sirvió para hacer publicidad en los periódicos del momento.
Por otra parte, Georges Speicher, además de ganar esta épica edición de 1936, logró la victoria absoluta en el Tour de 1933 más tres etapas (obtuvo un total de nueve en sus siete participaciones) y fue campeón del mundo ese mismo año, entre otros resultados

DANI FERNÁNDEZ

INCLUIDO EN EL Nº17 DE DLC (leer)

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