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LAS PERSPECTIVAS DEL GIRO 2018 A CINCO MESES VISTA

La reciente presentación de la edición 2.018 del Giro de Italia, junto a la anunciada participación en ella del británico Chris Froome, abren un sinfín de incógnitas. Un mar de dudas en un terreno que hasta la noticia de la presencia del cuatro veces ganador del Tour en la “corsa rosa” parecía totalmente asentado.

Pese a la ausencia en la dirección de Angelo Zomegnan ya desde 2.011, el Giro había mantenido claramente una identidad de carrera muy propia. Con ediciones muy destacables como las de 2.015 y 2.016. Pues bien. Un análisis a vuela pluma de la edición del año que viene muestra un trazado bastante desmochado respecto a ediciones precedentes. No sólo eso. Incluso la salida desde Jerusalén, con todos los problemas logísticos que conlleva, en una tierra sin apenas tradición ciclista,  parece indicar que el Giro ha priorizado otras cuestiones antes que las meramente deportivas.

Resulta muy sorprendente que un ciclista que ha ganado cuatro Tours de Francia, que se encuentra a las puertas de poderse equiparar –aunque sólo y exclusivamente sea en cuanto a número de Tours ganados- a los Anquetil, Merckx, Hinault e Induráin, decida participar en el Giro de Italia. Porque de sobra es conocido el hecho de que quien corre para disputar el Giro de Italia, suele quedarse sin opciones a la hora de disputar el Tour de Francia. Desde 1.998 en que lo consiguió Marco Pantani, hace ya 19 años, nadie ha vuelto a conseguir el doblete Giro- Tour. Y en los últimos años, ciclistas de la talla de Alberto Contador y Nairo Quintana han intentado tener éxito en ambas carreras, pero no lo han conseguido. Además, el propio Froome ha demostrado, quizás con la excepción del año pasado, que tiene muy claras las carreras que debe correr como preparación para ser competitivo durante el Tour de Francia. Y no se incluye el Giro de Italia. Por eso no parece lo más adecuado que el inglés incluya el Giro de Italia el año en que precisamente puede ganar su quinto Tour, con todo lo que eso conlleva en la Historia del ciclismo.

Así las cosas, las especulaciones conducen hacia un pacto entre el Giro de Italia y Chris Froome y su entorno. El Giro acepta “dulcificar” su recorrido para que así la participación en la corsa rosa le resulte más atractiva al inglés. Las especulaciones también hablan de un “fijo” que la organización del Giro deberá pagar a Froome simplemente porque el inglés haga acto de presencia en la línea de salida de Jerusalén. Esa dulcificación del trazado, además, permitiría afrontar con más garantías de éxito la participación en el Tour de Francia. Unas condiciones muy diferentes a como Contador y Quintana debieron afrontar la ronda gala tras haber disputado la corsa rosa.

Además, el análisis que desde fuera podemos realizar del reciente doblete Tour- Vuelta que ha conseguido el inglés, parece indicar que al corredor del Sky no le ha sobrado mucho pese a conseguirlo. Incluso en el Tour, cualquier imprevisto en la contrarreloj de Marsella le podía haber apartado del triunfo final. Insistimos en que es un análisis desde fuera. Porque quizás en el seno del propio Sky los datos que manejen sean otros. Porque es que si no no cuadra ese intento de doblete Giro- Tour.

Pero la sorprendente decisión de Froome y Sky también va a tener repercusiones en el resto de escuadras. Por ejemplo, en el propio Movistar. Quien parecía que iba a ejercer de jefe de filas en el Giro, el alavés Mikel Landa, se encuentra de repente con un rival inesperado y con un trazado menos favorable del que pudiese esperar. De repente, también Nairo Quintana se encuentra ante un rival en el próximo Tour de Francia que, sólo en la teoría, y con los antecedentes de otros años, se va a encontrar en peores condiciones físicas que otros años. ¿Variará la decisión de Froome los planes de estos dos ciclistas?

Es pronto todavía y habrá que esperar acontecimientos. Pero está claro que la decisión del inglés es muy llamativa.

RAÚL ANSÓ ARROBARREN

@ranbarren

One Response
  1. Tras leer este artículo, no sé si el autor es periodista o no. Lo que sí queda claro es que su nivel de redacción es muy mejorable. Así, a vuelapluma.

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