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Los sueños de Enrique Franco

Enrique Franco, uno de los grandes artífices de que la Vuelta siga viva a día de hoy, falleció sin ver cumplidos sus tres sueños principales: organizar una etapa en la Bola del Mundo, que el vencedor del Tour acudiera a la Vuelta en la misma temporada y realizar una cronoescalada en el Teide. Si bien los dos primeros ya han sido cumplidos, aunque de forma póstuma, el tercero es posible que se cumpla en 2013, 25 años después de la única visita de la ronda española a las islas afortunada.

Un personaje que no deja indiferente. Enrique Franco fue uno de los nombres más importantes para el ciclismo español de la era moderna. Su impulso a favor de la celebración de la Vuelta a España en la recta final de los años 70 fue decisivo para que podamos seguir disfrutándola. Muchas voces criticaron su gestión de la carrera, tal vez con parte de razón, pero no hay que restar mérito a lo que consiguió. Suya fue una de las decisiones más controvertidas y que a la larga se han demostrado beneficiosas para la carrera: el cambio a septiembre. Bien es cierto que fue una decisión tomada presionado por el presidente de la UCI para alargar el calendario ciclista. Pero la tomó en contra la opinión de aficionados, corredores y periodistas, que criticaron hasta la saciedad al ‘último dinosaurio’, como él mismo se definió tiempo después.

Luces y sombras que arrojaron algunos hitos inolvidables para los aficionados de nuestro país. En primer lugar están la mítica Vuelta del 83 y la primera de las ascensiones a los Lagos de Covadonga, uno de los símbolos de la Vuelta. Mito sólo superado años más tarde por la irrupción del Angliru, un puerto de rampas imposibles que dio verdadera dimensión internacional a nuestra prueba. Tres ilusiones: Bola del Mundo, Teide y el ganador del Tour en la salida. Pero la cima riosana no estaba incluida dentro de sus sueños expresados en voz alta. El primero de ellos era alcanzar la cima de la Bola del Mundo, la prolongación hormigonada de Navacerrada. Difícil logísticamente, ha tenido que ser Javier Guillén el que finalmente se atreviera con tamaño reto. Ya en 2010 vimos el primer final de etapa en este puerto, con gran éxito de público y dos ciclistas jugándose mano a mano la general final. Esta cima está de nuevo programada este año. Enrique ya sabía del potencial de este puerto cercano a Madrid, el salto cualitativo que le faltaba a la Sierra.

Otro sueño del ex mandatario de Unipublic era que el vigente vencedor del Tour acudiera a la salida de la Vuelta y la disputara. Este hecho sólo fue posible a partir de 1995, con el cambio de fechas. Hubo que esperar trece años, hasta que un magnífico Carlos Sastre se impuso en la cima de Alpe d’Huez y dos días más tarde fue galardonado con el maillot amarillo definitivo. En septiembre el abulense participaría en la Vuelta, finalizando tercero en la general. Por si fuera poco, aquella edición fue ganada por un Alberto Contador que completaba la “triple corona”. Precisamente aquel 2008 el que vio el fallecimiento de Enrique Franco debido a un cáncer que venía sufriendo años atrás.

El tercer sueño, aún no cumplido, era el de subir al Teide, el pico más alto de nuestro país. El problema es su situación insular. Canarias sólo han recibido en una ocasión a la ronda nacional. Fue en 1988, en una carrera que finalmente vencería Sean Kelly por delante de Anselmo Fuerte. En aquella edición la salida tuvo lugar en Santa Cruz de Tenerife, y las primeras etapas se disputaron en tierras canarias, obviándose los grandes puertos por ello. En 2013 todo apunta a que se volverá a las islas, pero a final de carrera, con la posible incorporación de las cimas canarias a la leyenda de la Vuelta. La ilusión de Franco fue que el Teide se incluyese en una cronoescalada en la última etapa que decidiese la general final. 40 kilómetros de subida que serían colofón temible a un gran espectáculo.

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