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Recuerdos del Tour de 1977

Durante este año se ha cumplido el cuarenta aniversario del paso por España del Tour de 1.977.

El trazado de aquel Tour estuvo muy mediatizado por el lugar donde se inició, en Fleurance. Su cercanía con los Pirineos hizo que ya en la segunda etapa (la tercera jornada de carrera contando con el prólogo), los ciclistas atravesasen los cols de Aspin, Aubisque, Tourmalet…con meta en la localidad de Pau. Durante esa etapa, el corredor del equipo Teka Luis Balagué rodó en solitario durante 80 kilómetros y cruzó el primero por el Aspin, aventajando en más de un minuto a su compañero Pedro Torres. Antes de coronar el col del Tourmalet Balagué fue alcanzado. Por el Tourmalet cruzó primero Van Impe, vencedor del Tour del 76 y buscando nuevamente tanto la victoria final como el maillot de lunares de rey de la montaña.

Luis Ocaña, entonces jefe de filas de la escuadra holandesa Frisol Oil, pasó el duodécimo por la cima. Luego se hundió y perdió todas sus ya escasas opciones de triunfo final. Peor le fue a José Pesarradona, vencedor de la Vuelta 76, y que abandonó  la Grande Boucle durante aquella jornada. El campeón olímpico de Munich 72 Hennie Kuiper pasó primero por el Aubisque. Desde allí el grupo de favoritos rodó hasta Pau donde se impuso al sprint el maillot “jaune” el alemán Dietrich Thurau.

Fue el  nublado domingo 3 de Julio cuando el Tour entró en España a través del col de Ispegi, por el valle navarro del Baztán. Se hizo esperar. En el lado francés del puerto, la organización “Herritarrak” colocó un explosivo. Algunas rocas cayeron sobre el asfalto y la carrera se neutralizó durante cuarenta y dos minutos. Durante ese tiempo la propia organización, junto con algunos gendarmes y algunos aficionados, retiró las piedras del recorrido para que los ciclistas pudiesen transitar. Por el alto de Ispegi, tanto Pedro Torres, como Kuiper como Van Impe se disputaban el maillot de topos rojos, con victoria para el belga.

La etapa, con salida en Oloron y final en Vitoria-Gasteiz, constaba de 248 kilómetros. Tras pasar por Erratzu, el trazado recorría la parte norte y noroeste de Navarra y luego se adentraba en la provincia de Alava. Finalizaba precisamente frente a la factoría de refrescos Kas. Efectivamente, el equipo Kas estaba obligado a hacerse notar. Fue en el alto de Leitza, cuando todavía quedaban 115 kilómetros para la meta, donde José Nazábal atacó. El ciclista de Zaldibia había vencido recientemente en la etapa de Urkiola de la Vuelta. Era reconocido por sus condiciones escaladoras. Sin embargo, en un terreno que en absoluto desde ese momento hasta la línea de meta se adaptaba a sus características, mucho más apto para rodadores, acumuló hasta diez minutos de ventaja sobre el pelotón. Nazábal tuvo tiempo para relajarse y vencer en solitario frente a sus patrocinadores con más de cinco minutos.

Con tan escasa combatividad por parte del pelotón, no es de extrañar lo que iba a suceder al día siguiente.

Con salida desde la ciudad de Vitoria, adentrándose posteriormente por Gipuzkoa y Navarra, la cuarta etapa iba a finalizar en Seignosse Le Penon tras 256 kilómetros. Era la etapa más larga de aquella edición, y se convirtió, según la prensa de la época, en una de las más aburridas de aquellos años.

La jornada resultó enormemente tediosa. Tras más de siete horas y media de carrera, se llegó a meta con una hora de retraso sobre el horario previsto. El entonces patrón todopoderoso del Tour de Francia, Jacques Goddet, en repetidas ocasiones amenazó por Radio Tour a los directores deportivos de que eso no podía continuar así, más con el precedente de la pasividad mostrada en la jornada anterior. Les advirtió de multas y otro tipo de sanciones, que en este momento no podemos asegurar, aunque lo dudamos, de que estuviesen previstas en ningún reglamento vigente. Pero es que en aquellos momentos, el concepto que tenía Goddet del Tour era que algo así como de “su propiedad”. Otros tiempos…

El pelotón rodaba compacto. Al paso por la localidad guipuzcoana de Hernani, un premio económico animó a un ciclista de Bianchi, el italiano Santambroggio, a mover un poco el árbol. Al paso por Jaizkibel los Kuiper, Torres y Van Impe que se disputaban el maillot de mejor escalador, se vieron sorprendidos por Danguillaume. El duelo se volvía a repetir en el alto de Ibardin, en la muga con Francia. Era esta vez Pedro Torres quien se imponía. Así, ese lunes 4 de julio de 1.977, y en esas rampas cercanas a la localidad de Bera de Bidasoa, iba a ser la última vez en que pudiésemos presenciar a Eddy Merckx compitiendo como profesional por carreteras peninsulares. Con el dorsal 71 y con aquel maillot azul oscuro y blanco de Fiat. Aún le faltaban diez meses como profesional, pero ya nunca más lo haría como tal por carreteras españolas.

Ya en territorio galo, los cicilistas estuvieron más combativos. Se produjo una escapada en la que entraron Mendes, Legeay, Berland, Castelleti, Janssens De Cauwer y el finalmente vencedor, el ciclista francés de Peugeot Régis Delepine, ganador de aquel sprint reducido en Seignosse.

RAÚL ANSÓ ARROBARREN

@ranbarren

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