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Replanteando los alpes del Tour 2017

Las etapas que se desarrollan en los alpes en esta edición son muy particulares, difícilmente mejorables, aunque por asuntos distintos: la del Galibier es una combinación clásica, donde el la Croix de Fer ya ha hecho de acompañante otras veces del coloso alpino; la del Izoard, también tiene componentes históricos, pero con la salida desde Briancon se queda muy corta en cuanto a dureza.

Con estos condicionantes nos hemos vuelto locos y hemos decidido proponer dos alternativas realmente exigentes, de gran longitud y desnivel, evidentemente se pueden considerar poco realistas, pero siempre es bueno tener sueños imposibles, por si alguna vez se pueden alcanzar.

En primer lugar, la propuesta para la etapa del Galibier es sustituir el Col de Ornon original al principio de la etapa, por dos puertos intercalados entre los HC clásicos, el Col de Chaussy y el Col de Mollard.

Y para la etapa del Izoard, el más difícil todavía, con un primer paso por Vars norte para encarar un bucle infernal, con el Col de la Bonnete y el Col de la Moutière, con un corto tramo de sterrato en su cima, antes de volver al recorrido original con el encadenado de Vars e Izoard, 240 kilometros y más de 6000 metros de desnivel de una etapa que pasaría a la historia con sólo disputarse.

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